Silver economy, la ola que viene

Es difícil leer “Doughnut Economics” (Economía de la rosquilla), de Kate Raworth, y no sentirse identificado con el planteamiento de desarrollo económico que expone la autora, sobre todo si tienes cercanía —o te sientes identificado— con el ecosistema de emprendimiento social: ese que busca generar un impacto positivo en lo social o ambiental, dejando el mundo mejor de como lo recibimos. 


El libro se explaya en las siete formas de cambiar el pensamiento económico de cara a los retos que enfrenta la humanidad en el siglo XXI; además, ofrece una master class sobre la historia y evolución de esta ciencia social, citando a sus principales autores y explicando cómo, en el siglo XX, muchas de sus ideas se desvirtuaron como consecuencia del contexto social que se vivió (principalmente las guerras y la explosión demográfica). 


No me quiero detener en estas siete ideas; prefiero explorar cómo construye la “dona” la autora y por qué creo que es un libro que todos quienes formamos parte de este ecosistema deberíamos leer. 


La idea es muy simple: la humanidad debe lograr vivir entre dos anillos. El primero de ellos, el interior, representa los 12 fundamentos sociales que toda persona debería tener garantizados para vivir con dignidad. La autora menciona que se trata de condiciones mínimas que, antes de pensar en crecimiento, la economía debe garantizar por diseño:

 

  1. Alimentación: acceso regular a alimentos nutritivos, seguros y culturalmente apropiados, no solamente las calorías necesarias 
  2. Agua: acceso físico y económico a agua potable y a servicios de saneamiento 
  3. Salud: capacidad para prevenir y tratar enfermedades, además de servicios de salud dignos y asequibles 
  4. Educación: educación de calidad a lo largo de la vida, para lograr en algún punto movilidad social 
  5. Energía: energía moderna y limpia, confiable y asequible, para cubrir necesidades básicas 
  6. Vivienda: vivienda adecuada, segura y asequible 
  7. Ingreso y trabajo: oportunidades de trabajo decente con ingresos suficientes 
  8. Redes sociales: construir relaciones, comunidades y apoyo mutuo. 
  9. Equidad de género: igualdad de derechos, oportunidades y poder entre géneros 
  10. Equidad social: reducción de desigualdades extremas entre grupos sociales y culturales 
  11. Voz política: capacidad real de tomar decisiones colectivas 
  12. Paz y justicia: vivir libres de violencia, con sistema de justicia accesibles, imparciales y efectivos 


Estos 12 fundamentos sociales deben lograrse sin rebasar los 9 límites planetarios, lo que da lugar al anillo superior: esos umbrales críticos, definidos por la ciencia, dentro de los cuales la humanidad puede operar de manera segura, sin generar daños ni desequilibrios irreversibles al planeta: 


  1. Cambio climático: alteración del equilibrio climático por gases invernadero 
  2. Integridad de la biósfera: pérdida de biodiversidad y extinción de especies 
  3. Cambio en el uso de suelo: transformación de ecosistemas naturales en tierras para agricultura y ganadería 
  4. Flujos biogeoquímicos: alteración de los ciclos naturales de elementos, principalmente por uso de fertilizantes 
  5. Acidificación de los océanos: alteración en la composición química de los océanos debido a la absorción del dióxido de carbono atmosférico 
  6. Uso de agua dulce: consumo y contaminación excesiva del agua dulce que agotan las reservas disponibles 
  7. Incorporación de nuevas entidades: liberación de sustancias químicas y materiales sintéticos que son persistentes e invasivos para el medio ambiente 
  8. Carga de aerosoles atmosféricos: contaminación de la atmósfera por partículas finas y otras sustancias que afectan salud y clima 
  9. Agotamiento del ozono estratosférico: daño a la capa de ozono protectora que filtra la radiación ultravioleta del sol. 

 

Saliéndonos un poco del tema, autores como David Wallace-Wells, en “The Uninhabitable Earth” (La tierra inhabitable), hablan de las consecuencias generadas por el traspaso de estos límites. El libro, publicado en 2019, incluso predijo una pandemia. 


Regresando a la idea planteada por Raworth, me parece muy interesante su visión: no podemos dejar de luchar por lograr una sociedad más justa e incluyente para todos, empujando un acceso equitativo a oportunidades y condiciones de vivienda digna; pero tampoco podemos olvidar nuestra casa común. Si arreglamos la inequidad social, pero no tenemos un lugar donde vivir, de nada servirá… o, siendo menos drástico, sobrepasar los límites planetarios afecta directamente a la salud, la alimentación, la energía, el agua y, en algunos casos, la vivienda. 


Me motiva y emociona ver cada vez más consciencia por parte del ecosistema de emprendimiento social acerca de estos dos temas. No es un reto menor, pero todos deberíamos animarnos a abrazar “la dona”. 

 

Por: Miguel I. Gallo 

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