¿Qué pasaría si el liderazgo no se midiera por resultados, sino por cuánto se sirve a los demás?
Durante los Impact Days —el encuentro organizado por Promotora Social México, Impact Ventures PSM e Impact Hub CDMX— convivimos durante cuatro días con emprendedores, fondos de inversión, organizaciones sociales y líderes del ecosistema de impacto. Fueron más de 30 actividades repartidas en tres sedes, con una misma intención: poner en el centro la conversación sobre impacto social y ambiental.
Como parte del equipo de Impact Ventures PSM, tuve la oportunidad de asistir a varias conferencias y paneles. Pero hubo una que me siguió resonando mucho después de terminar: la charla “Liderazgo basado en el servicio”, impartida por Iván Mancillas, director general de Compartamos Banco.
Iván presentó un concepto al que llamó Serviazgo, una combinación entre servicio y liderazgo. Pero, más que una metodología, lo que compartió fue casi una filosofía de vida. Se trata de una forma de liderar que no se basa en la autoridad, sino en la disposición genuina de ponerse al servicio de los demás. Según su libro El Serviazgo a través de mi experiencia, es un modelo para ser feliz y una expresión tangible de mística organizacional, un diferenciador competitivo que trasciende lo transaccional para convertirse en relaciones transformacionales.
Comparto aquí algunas reflexiones que me quedaron grabadas y que vale la pena tener presentes:
1. Estamos en este mundo para hacer el mayor bien posible
Más allá del éxito profesional o económico, el verdadero propósito del liderazgo es el bien común. Servir no es un extra, es la esencia misma del liderazgo.
2. ¿La mejor de o la mejor para?
No es lo mismo querer ser la mejor empresa de México que ser la mejor para México. La primera habla de ego; la segunda, de servicio. Ese pequeño cambio de preposición lo cambia todo.
3. La persona va primero
Vivimos en un mundo que gira en torno a métricas, resultados y eficiencia. Pero esta visión pone en el centro algo más poderoso: la dignidad humana.
“Pase lo que pase, la persona va primero” fue una de las frases más potentes que escuché.
4. Las cosas suceden a través de ti
Se trata de ser un canal a través del cual pasan cosas buenas. Verte como instrumento, no como protagonista.
Cuando entiendes, de verdad, que esta vida no se trata solo de ti, sino de lo que puede suceder a través de ti, entonces estás listo. Listo para servir. Y para liderar.
5. Valor total, no solo económico
El valor real de una empresa va mucho más allá del dinero.
Se trata de construir relaciones transformacionales, no solo transaccionales.
Significa soñar con el cliente o el colaborador, acompañarlo y cuidarlo de forma integral.
Porque, cuando los pones al centro —en lo económico, humano y social— se genera algo más fuerte que la fidelidad: se genera impacto real.
(Servir → Formar → Crecer → Dar resultados. El resultado viene al final.)
6. ¿Eres giver o un taker?
Una pregunta incómoda, pero necesaria: ¿lideras para servir o para que te sirvan?
Las personas que dan sin esperar algo a cambio inmediato son las que generan impacto duradero.
7. La persona más valiosa es la más humilde
No importa cuántos títulos tenga alguien en tu equipo. Lo que realmente importa es su humildad.
Rodéate de personas que quieran servir y estén dispuestas a aprender.
8. La vocación universal es servir
Cuando tengas dudas sobre tu propósito, la respuesta puede ser simple: servir.
“Sirve y haz lo que quieras.”
Estos principios, aunque a primera vista parezcan alejados del mundo corporativo, también funcionan en los negocios. No son frases inspiradoras pero inalcanzables, sino una práctica concreta. Tan concreta que forma parte del ADN de una empresa como Compartamos Banco y que, según Iván Mancillas, ha sido fundamental en su trayectoria.
Por: Sergio García