¿Es el impacto ambiental también impacto social?

¿Puede la inversión en startups enfocadas al medio ambiente considerarse impacto social?

Esta es una pregunta que, como equipo de Impact Ventures PSM, nos hemos hecho muchas veces. Nuestro fondo de inversión de impacto ha tenido desde el inicio una misión clara: invertir y acompañar a startups que, desde el núcleo de su modelo de negocio, contribuyen a mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables. Una visión centrada en la persona, con un enfoque 100 % social.

Por esta razón, durante muchos años dejamos pasar oportunidades de inversión enfocadas en resolver problemáticas ambientales y climáticas. Reconocíamos que eran temas relevantes, pero los veíamos como algo poco vinculado a nuestro quehacer.

Sin embargo, a casi quince años de haber comenzado a invertir, el contexto ha cambiado drásticamente. Nuestro planeta se ha degradado a un ritmo alarmante. Los efectos del cambio climático se han vuelto parte de la vida cotidiana y sus consecuencias son cada vez más visibles, especialmente entre las poblaciones más vulnerables.

Perder tu casa y todas tus pertenencias de un día a otro por un huracán o una inundación. Tener que migrar de la tierra en la que naciste porque ya no se puede cultivar. Perder tu trabajo porque el turismo dejó de llegar a tu ciudad, hoy invadida por el sargazo. Estos no son escenarios futuros: son realidades actuales que reflejan cómo cada alteración climática impacta de forma directa la calidad de vida de las personas.

En 2024, las inundaciones desplazaron a más de 19 millones de personas en el mundo. El año pasado, se registraron más de 150 desastres climáticos sin precedentes, que afectaron especialmente a países en desarrollo y agravaron crisis como el hambre y la migración forzada (The Guardian, 2024).

Invertir en soluciones climáticas, desde una lógica de impacto social, es comparable a invertir en prevención dentro del sector salud. No siempre es fácil cuantificar el efecto preventivo, pero es claro que prevenir es más eficaz —y más accesible— que intentar reparar el daño una vez que ha ocurrido.

Entonces, ¿vale la pena preguntarnos sí, para realmente contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas más vulnerables, debemos ampliar nuestra mirada e incluir a aquellas compañías que trabajan en la mitigación o prevención de desastres climáticos?

Personalmente, creo que sí. Porque al hacerlo no nos alejamos de nuestra misión. Al contrario: profundizamos en ella. Preservar las condiciones que permiten una vida digna también es una forma de mejorarla.

Algunas cifras de contexto:


La OMS estima que entre 2030 y 2050, el cambio climático provocará alrededor de 250 mil muertes adicionales cada año, debido a la desnutrición, enfermedades como la malaria y olas de calor (OMS).

3.6 mil millones de personas viven actualmente en contextos altamente vulnerables al cambio climático (IPCC 2022).

En 2021, los eventos climáticos extremos provocaron 23.7 millones de desplazamientos internos, más del 60 % del total mundial ese año (Internal Displacement Monitoring Centre).

 

Los datos son claros: el impacto ambiental ya no puede entenderse aislado del impacto social. Si queremos generar bienestar sostenible en las poblaciones más vulnerables, no podemos ignorar el entorno en el que viven. El clima, como la salud, también es parte de su derecho a una vida digna.

Por: María Fernanda Vargas

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Scroll to Top