Perfection can only come from making mistakes.

Estando en la graduación de kínder de mi hija, durante el discurso de despedida a los pequeños alumnos, les dijeron la siguiente frase: “Remember, perfection can only come from making mistakes.”

Un mensaje dirigido a niños de seis años que hoy están construyendo los fundamentos en su cerebro que, en el futuro, guiarán su toma de decisiones. Escucharlo, para mí, fue mind blowing.

En un mundo donde se espera que cometamos el menor número de errores —o, en el mejor de los casos, ninguno—, y donde equivocarse rara vez se celebra, olvidamos este principio básico. Cuánto aprendizaje dejamos sobre la mesa al hacerlo.

Pienso que este principio aplica para todo. Los founders que han creado las compañías más exitosas han seguido precisamente este camino: pivotear, crear, equivocarse, aprender y volver a intentar una y otra vez. Es en el ecosistema de venture capital donde probablemente se acepta de forma más generalizada este principio, y donde la filosofía de crear a través de la prueba y el error ha permeado con mayor fuerza.

Y aplica también para nosotros, como fund managers. ¿Cuántas compañías del portafolio de un fondo promedio han fracasado? ¿Estamos dispuestos a asumir la pérdida en el momento adecuado o nos aferramos a que una empresa, que sabemos no tiene futuro, salga del mal paso? ¿Miramos los write-offs en nuestro portafolio como fracasos o como aprendizajes?

Hoy me propongo tomarlo como mantra: perfection can only come from making mistakes.


Permitirme romper con mis propias creencias limitantes y estar más dispuesta a equivocarme. Que, cuando el éxito de mi trabajo no suceda como lo planeado, en lugar de verlo como un fracaso, lo vea siempre como una oportunidad de aprendizaje.

Por: María Fernanda Vargas

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